El tren de las nubes de algodón
Chú, chú... Suena el tren. Un trenecito chiquitito y silencioso.
El tren de las nubes de algodón ya va a salir. Sus vagones son blancos, suaves y calentitos, hechos de pura blandura.
El maquinista es un osito de peluche con los ojitos cerrados. Chú, chú... camina despacito por el cielo de medianoche.
¿A dónde va el tren? El tren viaja despacio buscando bostezos.
—¡Bostezo, bostezo, ven con el tren! —susurra el osito maquinista.
Por aquí pasa un bostezo chiquitito... ¡hop!, sube al vagón. Por allá pasa otro bostezo redondo... ¡hop!, sube al vagón.
El tren de las nubes de algodón los guarda bien juntitos. Con los bostezos de los niños y niñas, el tren fabrica los sueños más dulces de la noche.
Sueños de estrellas brillantes, sueños de lunas de plata, sueños de besos suaves y abrazos grandes.
El trenecito avanza por el cielo oscuro. *Chu, chu... shhh... chu, chu... shhh...*
Las ruedas van rodando muy lento. Los ojitos se van cerrando muy despacio.
El vagón se llena de paz. Los peques en sus camitas ya tienen los párpados pesados.
El tren se detiene despacito. Es la hora de dormir.
Buenas noches, tren de algodón. Buenas noches, pequeños soñadores. *Chu, chu... descansa ya.*