La luna que jugaba al escondite
Mira al cielo nocturno. ¿Ves esa luz de plata? Es la Luna Lunera, que sale a jugar.
A la Luna Lunera le encanta jugar al escondite con los niños y con las estrellas de la noche.
A veces, la Luna aparece muy redonda, blanca y brillante como una gran pelota de algodón. ¡Un, dos, tres, aquí estoy! —sonríe la Luna iluminando tu habitación.
Otras noches, a la Luna le entra un poquito de sueño y se tapa tras una sábana de nube suave. Ahora solo se ve la mitad, pareciendo un gajo de naranja dulce o una tajada de melón de luz.
Pasan los días y la Luna sigue jugando. Se esconde un poquito más y se vuelve finita, finita, pareciendo una sonrisa de plata que flota en la oscuridad.
Y algunas noches, la Luna decide esconderse del todo detrás de su gran manta azul. No la ves en la ventana, pero ella siempre está ahí, velando tu sueño, cantando bajito para que no tengas miedo.
—Shhh... descansa, pequeño soñador —susurra la brisa de la noche.
Aunque no la veas, la Luna siempre cuida de ti. Cierra los ojitos, acurrúcate bien en tu camita y sueña bonito. Mañana volverá a brillar para saludarte.
Moraleja: Aunque a veces no veamos a quienes nos quieren, su amor y su cuidado nunca desaparecen y siempre nos acompañan en el corazón.